La información que un hotel publica para vender una estancia no coincide con todo lo que necesita saber quien pregunta por ella. Mirai sitúa esa diferencia en el centro de su análisis sobre la distribución hotelera con inteligencia artificial: tras analizar millones de conversaciones gestionadas por Sarai, su asistente, calcula que alrededor del 30% de las preguntas de los huéspedes puede responderse directamente desde la web del establecimiento. El 70% restante depende de conocimiento operativo que normalmente no está en sus páginas públicas.

La observación aparece en «Un Internet. Dos ecosistemas de distribución» , un artículo de Pablo Delgado fechado el 9 de septiembre de 2026. El proveedor español la utiliza para defender una estrategia que va más allá de mejorar la visibilidad de un sitio: organizar la información con la que el hotel puede responder y las capacidades con las que puede actuar cuando el interlocutor es un asistente de IA.

El planteamiento tiene una aplicación comercial concreta. Una descripción puede inspirar una visita, pero una pregunta sobre políticas, servicios o una excepción puede decidir si esa persona continúa hacia la reserva. Mirai combina esa lectura con Knowledge, su base de información estructurada, y con un circuito en el que las conversaciones permiten detectar qué datos faltan. El activo que propone gestionar es el conocimiento del establecimiento, con una función que alcanza la captación, la atención y la relación posterior con el huésped.

La pregunta del cliente puede estar fuera de la página de venta

El reparto aproximado del 30% y el 70% corresponde, según Mirai, a preguntas dentro de conversaciones atendidas por Sarai. El proveedor habla de millones de conversaciones y de un comportamiento general, sin presentar esas proporciones como una encuesta representativa de los hoteles españoles. El conjunto contempla dudas antes, durante y después de la estancia: la información operativa sirve en momentos distintos de la relación comercial.

Dentro de ese conocimiento, el artículo menciona políticas, procedimientos, excepciones, servicios y detalles prácticos. Son elementos que pueden intervenir cuando un viajero está comparando opciones, cuando ya tiene una reserva o cuando utiliza el alojamiento. La cifra ayuda a explicar por qué el proveedor considera insuficiente limitar la preparación para IA a facilitar la lectura de las páginas públicas.

Los datos de la noticia

De dónde procede la información necesaria para responder

Reparto aproximado comunicado por Mirai tras analizar preguntas dentro de millones de conversaciones gestionadas por Sarai. Compara información disponible en la web del hotel con conocimiento operativo que no suele estar en sus páginas públicas.

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Fuente: Mirai · Un Internet. Dos ecosistemas de distribución

Estimación propia del proveedor sobre preguntas en conversaciones de Sarai. El análisis publicado el 9 de septiembre de 2026 no concreta periodo de campo, recuento exacto ni representatividad geográfica. Incluye necesidades antes, durante y después de la estancia; no son porcentajes de ventas o conversión.

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De dónde procede la información necesaria para responder (%)
CategoríaPreguntas, proporción aproximada
Web del hotel30%
Conocimiento operativo adicional70%

La web tiene otra función dentro del recorrido. El propio análisis reconoce su papel para inspirar, comercializar y convertir visitas. Organiza imágenes, mensajes y navegación para personas que buscan información sobre una estancia. Mirai sostiene que ese diseño no convierte automáticamente el sitio en una base completa del conocimiento operativo del hotel. El problema que describe aparece cuando una conversación requiere información que el escaparate no contiene.

La diferencia afecta a marketing porque una respuesta puede estar vinculada a una decisión de compra sin ser una consulta sobre precio. El cliente puede necesitar entender cómo funciona un servicio o qué política se aplica a su situación antes de elegir. Atender esa intención requiere información del establecimiento con un nivel de detalle distinto del mensaje de una campaña. En el modelo que expone Mirai, esa información se conecta con la conversación comercial.

El contenido disperso también es un problema de distribución

La descripción de Knowledge , publicada como antecedente de producto en marzo, concreta dónde encuentra el proveedor ese problema. La información puede vivir en la web, en documentos PDF, en descripciones copiadas en varios sistemas o en las respuestas manuales del equipo. Cuando un contenido cambia, las distintas versiones pueden quedar desactualizadas entre sí.

La propuesta consiste en estructurar ese material en una base maestra. Mirai enumera información del hotel, servicios y políticas, contenido descriptivo, servicios complementarios, puntos de interés cercanos y elementos relevantes para decidir. La organización pretende permitir que el mismo conocimiento se reutilice en diferentes canales, en vez de mantener una copia independiente para cada interfaz o plataforma.

Esa reutilización tiene dos destinatarios. Por un lado están el asistente del hotel y los agentes externos que puedan consultar la información; por otro, el propio personal o contact center. La base no se concibe únicamente como contenido para publicar. El proveedor la presenta como un recurso para responder de manera contextual, tanto dentro de una conversación automatizada como en el trabajo del equipo que atiende al cliente.

La dimensión de distribución está en decidir qué información alimenta esos puntos de contacto. Si una política se mantiene en varias versiones, una respuesta puede cambiar según el canal elegido por el huésped. Mirai vende una organización con un origen común de contenido. Su argumento es que el establecimiento conserve el control de la información que los distintos asistentes utilizan para explicar sus servicios y condiciones.

Las conversaciones alimentan el mantenimiento de la base

La documentación coloca la gestión de Knowledge en Lobby, el panel operativo del ecosistema conversacional. Desde allí, según el proveedor, el hotel puede editar y ampliar su base, revisar las preguntas que hacen los huéspedes, detectar vacíos e incorporar contenido que todavía no está estructurado. La actividad del asistente se convierte así en una entrada para el mantenimiento de información.

Hay un mecanismo más específico que la simple revisión de un historial. Mirai afirma que el sistema cruza automáticamente las consultas reales con el contenido existente y sugiere completar o mejorar aquello que falta. El circuito que describe empieza en una pregunta, identifica una carencia de información y devuelve al establecimiento una tarea de actualización. La siguiente conversación puede utilizar el contenido ampliado.

Para el equipo comercial, ese circuito da otra utilidad a las preguntas recibidas. No solo son contactos individuales que hay que contestar: también muestran qué necesita saber el público que está interactuando con el hotel. Una consulta recurrente puede orientar el contenido que mantiene la base, mientras el personal decide qué información oficial debe incorporarse. La conversación participa en el diseño de respuestas futuras.

Esta función es diferente de elegir palabras clave para atraer visitas. Trabaja con las necesidades expresadas por personas que ya han iniciado un contacto, a través de sus preguntas. Puede convivir con el contenido de adquisición, pero responde a otra tarea: que la información necesaria exista, se mantenga y llegue al canal donde el viajero la está solicitando. Ese es el vínculo operativo entre conocimiento y relación comercial que detalla el proveedor.

Actualizar información sin confundir una instrucción con una política

Knowledge también se presenta con una propuesta de gestión conversacional. La documentación utiliza el futuro para explicar que se podrá añadir o modificar contenido mediante lenguaje escrito o hablado, y que el sistema estructurará esa información en la base. Es una dirección de producto comunicada por Mirai dentro del mismo planteamiento de centralización del conocimiento.

Los ejemplos del proveedor ayudan a entender el tipo de cambio que contempla. Uno introduce que el desayuno empieza a las 7:30 los fines de semana; otro comunica el cierre de una piscina del 15 al 31 de mayo por reforma. Son situaciones ilustrativas de actualización, no avisos de un hotel concreto. En ambos casos hay un servicio, una condición y una aplicación temporal que una descripción genérica del establecimiento no recoge por sí sola.

La diferencia comercial aparece cuando alguien pregunta por esa condición. Una imagen puede mostrar una piscina o un desayuno, mientras una conversación necesita conocer si el servicio estará disponible en la estancia que el viajero está considerando. Estructurar la información permite tratar el detalle como parte del conocimiento mantenido por el hotel, con un contexto que pueda reutilizarse al responder.

El planteamiento mantiene el papel del establecimiento como fuente. La documentación dice que el hotel define la información y la pone a disposición del sistema. La propuesta no se basa simplemente en recopilar cuanto exista en internet sobre una propiedad: consiste en que el titular organice y distribuya su contenido, incluidas las condiciones operativas que decide comunicar a huéspedes y asistentes.

Dos formas de encontrar y comprar una estancia

El artículo de septiembre coloca ese trabajo dentro de dos modelos de distribución que, a juicio de Pablo Delgado, convivirán. En el entorno web, el viajero busca, compara alternativas, visita páginas y completa una reserva. El hotel trabaja sobre ese recorrido mediante SEO, publicidad en buscadores, metabuscadores, modelos de atribución y optimización de la conversión. El autor considera que seguirá siendo un espacio relevante para la venta directa.

El segundo modelo que propone es el de los asistentes que actúan por delegación. El viajero expresa una necesidad y la interfaz conversa, consulta fuentes o ejecuta acciones para ayudarle a resolverla. El artículo describe esa evolución como una hipótesis estratégica de Mirai sobre el mercado, con diferentes exigencias de información e interacción. Su tesis es que los hoteles necesitarán poder competir en ambos recorridos.

La separación entre ellos cambia qué debe suministrar el proveedor tecnológico. Una página está organizada para que una persona la lea y navegue; un agente necesita conocimiento y funciones que pueda utilizar. Mirai relaciona esa diferencia con consultas de disponibilidad, tarifas y condiciones, y con acciones asociadas a las reservas. La misma estancia puede aparecer a través de una interfaz de navegación o de una conversación.

El valor del conocimiento operativo surge en esa transición. Estar visible permite entrar en una comparación, pero responder con precisión exige que el sistema disponga del detalle necesario. El proveedor plantea una continuidad entre descubrimiento, conocimiento y capacidad de actuar. En lugar de tratar cada respuesta como un texto aislado, propone que la interacción use la información y las reglas que el hotel mantiene.

Identidad y autoridad: quién responde en nombre del hotel

Delgado organiza la preparación para ese entorno en cuatro bloques: identidad, autoridad, conocimiento y capacidades. Es el marco que propone el autor, no una norma universal de distribución. La identidad aborda cómo reconoce un asistente que la fuente es el propio hotel o un proveedor autorizado. La cuestión comercial es que la información oficial pueda distinguirse de otras descripciones del mismo alojamiento.

La autoridad añade otro problema: ser la fuente oficial y conseguir que un agente la considere fiable son tareas relacionadas, pero diferentes. El análisis menciona reputación, calidad y actualización de los datos, amplitud de capacidades y ejecuciones satisfactorias como posibles factores. Los presenta dentro de su visión de cómo podría evolucionar el ecosistema, cuya forma definitiva sigue abierta.

Para Mirai, el conocimiento es la información operativa mantenida por el establecimiento, y las capacidades son las acciones que el sistema puede permitir. Consultar disponibilidad y precio es distinto de describir una habitación; modificar una reserva es distinto de explicar su política. El marco diferencia esas funciones para mostrar qué tendría que poder ofrecer un hotel más allá de una página preparada para ser descubierta.

La documentación pública del proveedor afirma que cada hotel conectado a su plataforma dispone de un endpoint MCP y que también existe uno a nivel de proveedor que representa el canal directo de miles de hoteles. MCP es el protocolo de conexión que utiliza para exponer información y funciones a asistentes compatibles. La compañía presenta esa infraestructura como el puente tecnológico de su propuesta, con acceso a conocimiento y capacidad transaccional.

Del clic a la tarea: otra forma de observar el recorrido

La comparación de Delgado también alcanza a la analítica. Frente a sesiones, clics y páginas vistas del entorno web, plantea observar visibilidad, conversaciones, llamadas a herramientas, ejecuciones y transacciones completadas. Son las categorías que propone para entender el recorrido de un agente, cuya interacción con los sistemas del hotel puede tener pasos diferentes de la navegación de una persona.

El ejemplo de una disponibilidad permite entender la separación. Un asistente puede consultar opciones y obtener una respuesta útil para el viajero; completar una reserva implica otra acción. En el marco del artículo, ambas pertenecen al recorrido, pero describen tareas diferentes. Esa distinción permite seguir qué información se consulta y qué operación se ejecuta sin reducir todas las interacciones a la visita de una página.

El autor enumera capacidades concretas que los hoteles podrían exponer: consultar disponibilidad y precios en tiempo real, crear o modificar reservas, identificar miembros de un programa de fidelización, descargar una factura, procesar pagos o gestionar cancelaciones. Las presenta como funciones que necesitará el ecosistema, no como una lista de operaciones que cualquier asistente pueda realizar ya en todos los hoteles. Su propuesta relaciona cada acción con un sistema capaz de ejecutarla.

Para marketing, esto amplía el tipo de interacción que forma parte de la relación con el cliente. La búsqueda y la comparación pueden llevar a una consulta; la consulta puede necesitar conocimiento mantenido o una función transaccional. El argumento del proveedor consiste en preparar esas conexiones desde la infraestructura hotelera. La base de información proporciona el contexto, mientras las capacidades determinan qué tarea puede continuar a partir de una respuesta.

La relación con el proveedor entra en la estrategia comercial

El análisis atribuye a los socios tecnológicos un papel importante en esa preparación. Los hoteles ya recurren a especialistas para sistemas como el motor de reservas, CRS o PMS; Mirai plantea que esos socios también pueden proporcionar el enlace con los asistentes de IA. Su posición comercial consiste en ofrecer la organización y conectividad necesarias desde la infraestructura que sostiene el canal directo.

Delgado distingue esa tarea de la que realiza un gestor tradicional de contenidos. Un CMS se diseñó para publicar páginas, no para exponer conocimiento operativo estructurado o datos transaccionales en tiempo real. El autor considera que esas plataformas evolucionarán, pero no sitúa al servidor web como infraestructura principal de la interacción entre agentes y hoteles. Su propuesta asigna esa conexión a los proveedores que ya operan los sistemas del establecimiento.

El artículo también separa el objetivo comercial del protocolo concreto. Mirai afirma que está preparando a los hoteles conectados para participar en el entorno de agentes sin reconstruir su infraestructura tecnológica. El autor considera secundario que MCP termine siendo el estándar dominante o evolucione hacia otro formato. Compara esa preparación con la exposición de tarifas en Google Hotel Ads o la conexión a metabuscadores: una capacidad que el socio tecnológico incorpora al servicio que presta al establecimiento.

En esa estrategia hay una posición explícita frente a la intermediación. Delgado advierte del riesgo de que las grandes OTA vuelvan a monopolizar la fuente de información si el conocimiento no se distribuye desde el hotel o sus socios autorizados. Lo plantea como un asunto de control del canal directo, no como un resultado medido de su análisis de preguntas. Para Mirai, estructurar información propia y ofrecerla mediante conexiones forma parte de la competencia por la relación digital con el viajero.

El modelo de delegación que describe conserva al viajero en la decisión final. El asistente puede ayudar a buscar, comparar o actuar, mientras la persona mantiene la elección. El autor contempla que esas interacciones se extiendan por aplicaciones u otras interfaces, además del navegador. Su tesis no exige abandonar la web: sostiene que será el usuario quien elija cómo interactuar y que el hotel deberá poder atender ambas formas de distribución.

Quién es quién y cómo leer las cifras

Mirai es el proveedor identificado en su aviso legal con Mirai España S.L., inscrita en el Registro Mercantil de Madrid. Pablo Delgado firma el análisis sobre los dos ecosistemas de distribución. Sarai es el asistente del proveedor, Knowledge su base estructurada de información y Lobby el panel desde el que se gestiona el contenido y la actividad conversacional. Un endpoint MCP es un punto de conexión a través del protocolo que Mirai utiliza para asistentes compatibles.

El 30% y el 70% son proporciones aproximadas que Mirai atribuye a su análisis de preguntas en conversaciones de Sarai; el artículo habla de millones de conversaciones sin dar un periodo de campo o un tamaño exacto. Describen de dónde procede la información necesaria para responder, no ventas ni conversión. La documentación de Knowledge de marzo es contexto de producto. La fecha de septiembre corresponde al análisis publicado, no a una fecha de medición deducida para esas proporciones.